viernes, 22 de mayo de 2009

Desde el silencio observo
me quedo en el silencio
que va más allá del pasado
y me regresa al futuro.

Me quedo en el silencio
desde la observación
me abrazo a él y
en él me quedo.

Me quedo en el silencio
que no evoca
que no llora que no ríe.

Me quedo en el silencio
que me abraza sin preguntar
simplemente me abraza
Observo este mi silencio...
grato silencio que aún me queda

lunes, 4 de mayo de 2009




Busco el silencio que se lleva el amanecer
y la sonrisa dulce perdida
una tarde de primavera
busco la palabra sencilla
y el gesto amable
de una caricia.

Son inamovibles los recuerdos
los aromas, el espacio, el tiempo
el aire, la sonrisa
el aliento, la calidez
los colores, el clima
las palabras.

Los recuerdos se quedan
tallan, marcan
despiertan melancolías
rememoran añoranzas.

Escucho el murmullo
de la lluvia que cae
respiro el aire húmedo
que trae con ella
observo su transformación
y a ella me sumo...
siente mi piel
su caricia
y en ella me quedo.
Silencios y recuerdos
transforma la lluvia
risas, melancolías y añoranzas
metas alcanzadas
sueños por vivir
despedidas no realizadas...
lluvia, tarde y ocaso
remembranzas
ilusiones
transformadas en la humedad del aire...

Voy buscando en mi corazón

las llaves de la sabiduría

el cándado de las impertinencias

el cofre de las sonrisas...

Ayer! Fueron tantos los ayeres en que estabas en mis días.
Momentos inocentes y amor de primavera.
llevabas mis libros en tu brazo
nos deteníamos a robarle al mundo un poco de nuestra felicidad.

Que bellos instantes los que mi corazón guarda.
Contábamos monedas para tomarnos un café... recuerdas?
Huíamos de clase sólo para caminar mil veces la ciudad
y sonreíamos al viento, al presente, al futuro.

Recuerdas que te escribía y no comprendías las ideas existencialistas que expresaba en mis escritos
y recuerdas... son tantos recuerdos!!!
Tu en mi vida, es lo más hermoso dentro de lo hermoso que me ha sucedido en mi recorrido.
En mis momentos de soledad, de alegría, de llanto, de vida pienso en tí y se ilumina el horizonte...
¡Que hermoso ayer junto a tí!

Voy a cansarme de soñar sólo cuando te encuentre perdido entre mis sueños.


Cuando te encuentre perdido entre mis sueños
lograré sellar una historia inconclusa
que permanece en mis días.

Eternos días
de reconstruirme
sin tu presencia.

Presencia que permanece
en mi sendero
en mis ires y venires
de ensueños y melancolías.

Leía una vez y otra la carta que escribiera en un tiempo remoto de su espacio . La observaba buscando en cada frase un sólo motivo para enviarla. No tenía como, no tenía un para qué. El destinatario se encontraba pérdido en el universo. Se perdió una tarde de abril con la lluvia, con la brisa, con las sonrisas; se perdió en el instante en que la claridad de los colores de su historia dejaron su tonalidad "arco iris".
Se esfumó entre las determinaciones, entre las afirmaciones, entre las equivocaciones. Se perdió la tarde en que las ilusiones y el soñar despiertos se transformaron en realidades. Ella perdió y perdió al destinatario.
- Y la carta, qué decía la carta?.-
La carta describía prolongados silencios tejidos con melancolías y añoranzas. De soledades, de tardes de nostalgías y de sueños rotos. La carta contaba de lágrimas y de una hecatombe personal de la que se levantaba lentamente. Contaba de como, con el transcurso de los días no encontraba cenizas entre sus recuerdos... un sentimiento vivo le acompañaba en su caminar. Buscaba perdones en su carta, una sonrisa buscaba en ella.

Ella, observaba pasar su tiempo y con el envejecía su carta y ella envejecia. Leyendo su carta descubría que era una realidad su recuerdo. La leía para descubrir que los recuerdos son elementos que cobran vida y pueden transformar su tiempo, devolverle risas, regresarla a un tiempo de ensoñaciones, inocencia e ilógicas ingenuidades que le perdían en el viento.

Nunca envió la carta. Se quedó con ella; la leía para recordárse que profundamente amó un día.

Se quedó en el pasado sonriendo, a la espera de una flor.
Se quedó esperando la extendida mano que le invitara a volar entre realidades.
Se quedó esperando el amor despierta, viviendo, sonriendo, escondiendo sus nostalgías.
Se quedó esperando leyendo entre líneas sus recuerdos.

   





EL UNIVERSO DE LAS MARIPOSAS
Existió en tiempos del principio, un universo colmado de mariposas, las más diversas especies vivían en ese lugar donde las mariposas volaban libremente, sin temor al cazador de especies extrañas. Las mariposas alegres revoloteaban, se observaban unas a otras y unas a otras se admiraban de sí mismas, de sus colores, de sus diseños, de sus realidades.
Una mariposa entre todas ellas solía admirar todo a su alrededor, se admiraba de toda la belleza que podía contemplar. Soñaba y jugueteaba con sus sueños, ella tenía un don, hacía realidad entre sueños sus sueños... una mariposa que soñaba?! ¡Que tonta! Las demás mariposas hablaban de ella... ¿cómo una mariposa podía ser tan absurda? Las mariposas más jóvenes le admiraban y las menos jóvenes le advertían de lo peligroso que era aventurarse en el mundo de los sueños. No le importaba, soñar era maravilloso. Soñaba dirigiendo su aletear hacia un astro que brillaba en el horizonte, hacia donde un día decidió dirigir su vuelo... NOOOO! Advirtieron las mariposas menos jóvenes. SIIII!, gritaron otras; y la mayoría no grito nada porque no se dieron cuenta de la aventura que emprendía la mariposa que soñaba...
LA MARIPOSA QUE SOÑABA...
La mariposa que soñaba era una mariposa de extraña especie, en un universo donde muy pocas mariposas hacían realidad entre sueños sus sueños. Por ejemplo la mariposa que soñaba creía que en el antepasado existían mariposas príncesas y mariposas príncipes y en mariposas que cabalgaban en mariposas unicornios, vestidas de dorado. La mariposa que soñaba creía en hadas madrinas; en especies gitanas y en una cosa que muchas mariposas temían; le temían tanto que le llamaban la locura del amor. Muchas mariposas iban conociendo otras mariposas, diciéndose unas a otras "yo te amo, yo te amo; cada vez que te toco sé que te amo", y cuando sucedía cualquier tropiezo entre ellas, sólo se reían y decían:Que extraño, ya no te amo. Entonces, la mariposa que soñaba decía "es que eso no es amor; el amor es mucho más importante que decirlo, el amor va más allá del contacto de las alas". Todas se reían, pobre mariposa ha perdido la razón. ¡Que loca mariposa... creía en una cosa que llamaban amor!... 
LA MARIPOSA QUE CREÍA EN EL AMOR...
En el universo de las mariposas existía una mariposa que soñaba y por eso creía en el amor. La mariposa que creía en el amor por ejemplo, estaba convencida de encontrar un día en el astro que brillaba en el horizonte lejano, a una mariposa que sin conocerla, sin tocar sus alas le conocía y soñaba con ella... (Las demás mariposas se reían de ella, jijiji...como suelen reírse las mariposas)... y el astro que brillaba en el horizonte? Él astro rey que brillaba en el horizonte también se reía de ella: jajajajaja, así como se ríe el astro rey. ¡Que loca!, decía el astro rey que brillaba en el horizonte. Y él, que era sabio decía ¿Cómo una mariposa puede ser tan absurda?. Pobre mariposa se repetía el astro rey que brillaba en el horizonte... ¿Por qué una mariposa puede soñar?¿Cómo es posible que una mariposa pueda creer que ama cuando no puede tocar, ni ver, ni sentir?. Pero la pregunta que más se hacía el astro que brillaba en el horizonte era ¿Cómo se atreve a decir la mariposa que ama si nadie ha alimentado ese sentir?; ¡Que tonta mariposa!... 
LA MARIPOSA Y EL ASTRO REY QUE BRILLABA EN EL HORIZONTE...
Pues hemos de saber, que a lo lejos, vislumbró la mariposa que soñaba y creía en el amor, al astro rey que brillaba en el horizonte de su universo descubriendo que aquel sabio era una mariposa cabalgando en unicornio, vistiendo de dorado... se maravilló la mariposa que soñaba y le amo, así como aman las mariposas y cuanto más volaba, más cerca de su mariposa dorada se sentía. Sonreía la mariposa que soñaba y continuaba volando, sintiéndose cada vez más cerca al amor que soñaba(es que la mariposa soñaba, no lo olvidemos). El astro rey que brillaba en el horizonte no se percataba de la cercanía de aquella loca mariposa; de vez en cuando la mariposa dorada se percataba de la existencia de la loca aquella batiendo sus alas, pero nunca se enteró que la mariposa que soñaba podía hacer de sus sueños una realidad entre sus sueños...
En fin, ya me siento triste por la pobre mariposa que soñaba y no te cuento más de su historia; creo que esa historia sólo la comprende la mariposa que soñaba; además, ya es tarde y debes estar cansado del universo de las mariposas o cansado de leer una loca historia que no terminaré de contar. Esa historia me la contó una loca mariposa que vislumbró a lo lejos su mariposa dorada... me la contó así tan sencillo como hablan las mariposas.
Cada vez que sientas que te rodea el viento permitiéndote soñar... da gracias al universo.
Cada vez que sientas que en tus sueños vuelas al infinito y respiras luz... da gracias al universo.
Cada vez que mires a tu alrededor y sientas que algo nuevo lo reviste, te maravillas y suspiras... da gracias al universo.
Contigo la luz que otorga una sonrisa.